GUINEA ECUATORIAL, UN PAIS DE RIQUEZA QUE NO LLEGA A LA POBLACION.
El simulacro de democracia viene bien a todo el mundo.
Por Luis Alcaíde.– A finales del pasado mes de noviembre, poco importa el día porque cualquier día electoral es igual a otro, tuvieron lugar elecciones para elegir al presidente de la Republica de Guinea Ecuatorial. Elecciones democráticas naturalmente. El propio candidato y actual presidente lo manifestó en sus mensajes. Los blancos afirman que la legitimidad exige que las elecciones sean transparentes y el voto secreto ¿hermanos como va a ser secreto el voto si también es transparente? Los blancos siempre nos engañan. El voto si es secreto no puede ser transparente. Esta ha sido la máxima en la dialéctica electoral que ha presidido los comicios.
Guinea Ecuatorial: 500.000 habitantes; 400.000 barriles de petróleo día y una renta por habitante anual de mas de 20.000 euros. Su presidente Teodoro Obiang Nguema, uno de los promotores del Golpe de Libertad en 1979, contra el sanguinario dictador Macias Nguema, es desde entonces el líder indiscutible. Los otros protagonistas han desparecido de la escena política. El país teóricamente es riquísimo gracias al petróleo pero la población sólo ha oído hablar de esa riqueza. El suministro de energía eléctrica brilla por su discontinuidad. Los hospitales carecen de medicinas así como los ciudadanos carecen de las mínimas garantías democráticas mientras los emprendedores están continuamente amenazados de una incautación por alguien próximo al poder.
El tránsito del colonialismo a la independencia no ha funcionado. El voto secreto impide que los ciudadanos acudan directamente a las urnas. Los propios miembros del PDGE (Partido Democrático de Guinea Ecuatorial), partido gubernamental son cortésmente invitados a ceder su identificación en las listas al propio partido. Se les libera del fastidio de ejercer el voto y del compromiso de guardar el secreto.
Se han celebrado las elecciones sin prensa ni observadores independientes. Esta vez, también es cierto, no se ha impedido a la oposición celebrar mítines y concentraciones, que han sido mas numerosas que en anteriores convocatorias con especial presencia de jóvenes y trabajadores rabiosamente autónomos. Lo que ha funcionado maravillosamente es la logística gubernamental para designar interventores o impedir que los no adictos al régimen pudieran llegar a las mesas electorales. Resultado final aceptación unánime al actual jefe del Estado.
Teodoro Obiang, oficial del ejercito español en los años de nuestro Caudillo, es sin embargo un demócrata que no vacila en convocar a su pueblo a una consulta electoral. La consulta confirma el inquebrantable respaldo del buen pueblo guineano a la vez que destapa algunas opciones inoportunas y anti patrióticas. El respaldo de esos ciudadanos viene después corroborado por el de la comunidad internacional occidental. A otros menos occidentales también les viene igual de bien la presidencia del señor Obiang. Ningún gobierno extranjero se arriesga a que la extracción y comercialización del petróleo guineano pase a otras manos pecadoras.
Me levanto de mi banco del retiro y camino deprisa porque el frío no invita a la quietud. Voy reflexionando si de verdad es una buena idea esta actitud de las democracias ante poderes políticos de dudosa legitimidad. Cualquier potencia colonial habría sido moral e inequívocamente condenada por desacato a los derechos humanos. El frío arrecia mientras trato de auto convencerme que no soy un reaccionario senil influido por lejanos recuerdos infantiles. Sólo un simple observador con amigos ecuato-guineanos.